sábado, 22 de agosto de 2009

Una mujer completa

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Que nadie haya sido tan afortunado de darse cuenta la mina de oro que tu eres, no significa que brilles menos
Que nadie haya sido lo suficientemente inteligente para darse cuenta que mereces estar en la cima, no te detiene para lograrlo.
Que nadie se haya presentado aún para compartir tu vida, no significa que ese día esté lejos.
Que nadie haya venido a alejar la soledad con su amor, no significa que debas conformarte con lo que sea.
Que nadie te haya amado con esa clase de amor que has soñado, no quiere decir que tengas que conformarte con menos.
Que aún no hayas recogido las mejores cosas de la vida, no significa que la vida sea injusta.
Que Dios esté pensando en un hermoso príncipe para ti, no significa que tu no seas ya reina.
Solo por que la situación no parece estar progresando por ahora, no significa que necesites cambiar nada.
Sigue brillando, sigue corriendo, sigue esperando, sigue viviendo, sigue siendo exactamente como tu eres: ¡Una mujer completa!
La falta de amor y reconocimiento en las mujeres como así también la falta de valorización y agradecimiento, de cariño, y de otras ternuras y gestos, nos hace sentir poco valiosas, poco importantes…
Pero la falta de pareja en la mujer hace que sienta como que no vale lo suficiente para tenerla, entonces su autoestima se ve día a día lastimada y deja de reconocerse como una gran mujer, para sentirse sola y hasta incluso abandonada…
Siente por momentos que la felicidad del gran amor no es posible y en esa confusión en un determinado momento se prepara para seguir estando sola toda la vida…
Y no es así, todo llega en el momento justo, ni antes ni después.
Todo se logra pero es importante aprender a quererse, a asumirse y a sentirse bien con una misma.
Si logramos estar bien en soledad, si una a una todas las partes de nuestro cuerpo crean una armonía perfecta, si dejamos de lado ciertas obsesiones para dar paso a la vida y no esperamos, solo nos dejamos llevar y no buscamos, solo abrimos el corazón y el alma dispuestas a dar lo mejor de nosotras…
Todo parece se encuentra sin ninguna explicación lógica… por que si… por que se dio…
Por que de pronto alguien detuvo la mirada en nosotras y en esos ojos vimos un camino por el que transitaríamos nosotros… los dos…luego.
No somos menos si estamos sin un compañero…tal vez podríamos tener muchos y no ser felices con ninguno.
No somos menos por que en este momento estamos sin pareja, o por que un hombre nos abandonó…
No somos menos si habiendo amado mucho, un hombre no supo valorar ese amor.
Claro que no somos menos, somos importantes en la vida, en la lucha diaria, en el abrazo, solo merecemos amores de verdad, de aquellos que nos contienen, que nos respetan, que nos llevan de la mano, pero que siempre y en todo momento nos permiten; ser, sentir y crecer…
Hay diferentes tipos de amor que muchas veces no lo son, parecen serlo pero nada más.
Hay personas que tienen pareja pero se sienten tan solas y vacías como si no las tuvieran.
Hay otras que por no esperar deciden caminar al lado de alguien equivocado y en su egoísmo, no permite que ese alguien se aleje aún sabiendo que no le hace feliz.
Hay personas que sostienen matrimonios o noviazgos ya destruidos, por el simple hecho de pensar que estar solos es difícil e inaceptable.
Hay personas que deciden ocupar un segundo lugar tratando de llegar al primero, pero ese viaje es duro, incómodo y nos llena de dolor y abandono.
Pero hay otras personas que están solas y viven y brillan y se entregan a la vida de la mejor manera.
Personas que no se apagan, al contrario, cada día se encienden más y más.
Personas que aprenden a disfrutar de la soledad por que las ayuda a acercarse a si mismas, a crecer y a fortalecer su interior.
Esas personas son las que un día sin saber el momento exacto ni el por qué se encuentran al lado del que las ama con verdadero amor y se enamoran de una forma maravillosa.
Una mujer completa no necesita muletas, vive y se entrega día a día, y cuando se enamora se entrega a ese amor sin dejar de ser ella misma.

Madre Teresa de Calcuta

El poeta pide a su amor que le escriba

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Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
El aire es inmortal.
La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
Pero yo te sufrí.
Rasgué mis venas, tigre y paloma,
sobre tu cintura en duelo
de mordiscos y azucenas.
Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.
(1898-1936)

La noche en la isla

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Toda la noche he dormido contigo
junto al mar, en la isla.
Salvaje y dulce eras entre
el placer y el sueño,
entre el fuego y el agua.
Tal vez muy tarde nuestros sueños
se unieron en lo alto o en el fondo,
arriba como ramas que un mismo viento mueve,
abajo como rojas raíces que se tocan.

Tal vez tu sueño se separó del mío
y por el mar oscuro me buscaba
como antes, cuando aún no existías,
cuando sin divisarte navegué por tu lado,
y tus ojos buscaban
lo que ahora-pan, vino, amor y cólera-
te doy a manos llenas porque tú eres la copa
que esperaba los dones de mi vida.

He dormido contigo toda la noche mientras
la oscura tierra gira con vivos y con muertos,
y al despertar de pronto en medio de la sombra
mi brazo rodeaba tu cintura.

Ni la noche, ni el sueño pudieron separarnos.
He dormido contigo y al despertar
tu boca salida de tu sueño
me dio el sabor de tierra,de agua marina,
de algas, del fondo de tu vida,
y recibí tu beso mojado por la aurora
como si me llegara del mar que nos rodea.

Pablo Neruda (1904-1973)

lunes, 17 de agosto de 2009

Dolor

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Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas,
y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.


Alfonsina Storni

domingo, 16 de agosto de 2009

Gustavo A. Bécquer

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Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban tu hermosura
y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!.
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día
... ¡esas... no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!

sábado, 8 de agosto de 2009

Se me olvidó

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Yo, te recuerdo cariño
Mucho fuiste para mi
Siempre te llame mi encanto
Siempre te llame mi niña
Hoy, tu nombre no se me olvida
Se me olvido que te olvide
Se me olvido que te deje
Lejos, muy lejos de mi vida
Se me olvido que ya no estas
Y ya ni en mi, tu ni te acordaras
Y me volvió a sangrar la herida
Se me olvido que te olvide
Y como nunca te encontré
Entre las sombras escondida
Se me olvido que te olvide
Y la verdad no se porque
Pues nada se me olvida

sábado, 1 de agosto de 2009

La máscara de la Muerte Roja

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Relato en el que una misteriosa peste llamada "La Muerte Roja" ataca la ciudad de Próspero, príncipe de una ficticia nación, al cual le complacía darse todo tipo de placeres de los que un rey puede disfrutar, como el buen gusto, las artes, los bailes orquestados y fiestas rodeadas de diversión.
Al darse cuenta de que la peste atacaba a toda su región, decide encerrarse en su castillo junto con varios cientos de nobles de su corte, los cuales intentan escapar de la Muerte Roja.
Cierta noche, el rey decide realizar la mejor fiesta de disfraces jamás hecha. Para esto su castillo consta de siete aposentos pintados cada uno de diferente color y con vitrales del mismo tono de las paredes, a excepción de una habitación, la habitación negra, la cual tiene los vitrales pintados de rojo creando un ambiente terrorífico y fantasmal.
Mientras los invitados disfrutan de la fiesta, la gente continúa muriendo fuera, atacada por la enfermedad y sin ninguna ayuda.
Todos en el castillo bailan y se pasean por los aposentos, excepto por el negro, en el que se encuentra además un reloj de ébano que a cada hora interrumpen la fiesta con su lúgubre sonido, provocando entre los invitados una sensación de terror inexplicable.
Durante el transcurso de la fiesta, Próspero se fija en un extraño disfrazado con un atuendo blanco cual si fuera una mortaja, y el rostro cubierto por una máscara que representa una víctima de la Muerte Roja. El príncipe, que se siente gravemente insultado por ello, requiere al desconocido que se identifique. Después de una persecución por todos los salones de colores, llegan finalmente al negro, en donde el Príncipe arremete contra el extraño, al mismo tiempo lanza un grito de horror y cae muerto. Para horror de todos, el invitado se revela como la personificación de la misma Muerte Roja. A partir de ese momento, todos los ocupantes del castillo mueren uno a uno a causa de la Muerte Roja, justo en el momento en que el Reloj del Cuarto Negro marca la medianoche.

Edgar Allan Poe.